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Que tiene ver el estrecho de Ormuz con la vivienda: la escasez

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29.03.2026

En estos días, debido a la guerra abierta en Irán, todos nos hemos convertidos en expertos en geografía, política internacional y, sobre todo, energía.

Hablamos cual tertulianos sobre la importancia del estrecho de Ormuz, ese angosto brazo de mar entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico, que proporciona el único paso marítimo desde el golfo Pérsico hasta el océano abierto y por el que pasa aproximadamente el 20% del petróleo consumido a nivel mundial y cerca de una quinta parte del gas natural licuado (GNL) comercializado.

Las consecuencias de este bloqueo las estamos sufriendo todos, porque desde que se cerró el estrecho a principios de marzo, en prácticamente 15 días, el gasoil ha subido un 30%, que no sólo afecta a la hora de llenar el depósito, sino que lo sufriremos en una subida de precios generalizada de todos los componentes y el correspondiente incremento de la inflación, con sus consecuencias , financiación más cara y restringida, aumento del coste de la prima de riesgo etc.

La escasez aumenta el precio de las cosas; llámalo ley de mercado o, simplemente, sentido común.

Automáticamente ante este hecho, en la sociedad se han producido dos reacciones que me han chocado, no porque no sean lógicas, sino por algo que contaré después.

Primera. La opinión pública no culpa al mercado, los productores de petróleo, o los transportistas, buques, empresas de logística, las refinerías o las gasolineras, no se les tilda a los fondos especuladores, no se culpa al mercado.

La culpa la tiene la política, el debate en los medios es si eres de izquierdas culparas a Trump y Netanyahu, por iniciar una guerra fuera del marco legal internacional; y si eres de derechas, la culpa será de los ayatolás, el régimen teocrático, el más alejado de las democracias occidentales, donde se restringe todos los derechos individuales, especialmente a las mujeres y los homosexuales. Es lo que tiene la polarización.

Pero repito nadie echa la culpa a los industriales de este sector.

La segunda cuestión que me ha chocado es que acto seguido los gobiernos bajan su fiscalidad sobre la energía, para que el consumidor no pague los excesos de la escasez, que como consecuencia aumenta el precio, intentando mitigar un poco los efectos del aumento del precio, una aspirina para curar un cáncer, pero bienvenido sea si me quita algo de dolor.

Pues bien, el aumento de precio de vivienda tanto en compra, como en alquiler se produce por el mismo motivo: la escasez.

En el caso de la vivienda de obra nueva, los dos mayores factores de producción, el suelo y la mano de obra, son escasos, muy, muy escasos.

La escasez del suelo viene determinada por una legislación urbanística Kafkiana.

La escasez de mano de obra viene desde hace 20 años, los diferentes gobiernos de la nación (en especial este gobierno y esta ministra de trabajo) han desincentivado el trabajo, premiando sin duda ser clase pasiva en vez de ser clase productiva (trabajadora). Solo un dato, según la CEOE, en España hay un millón y medio de trabajadores en absentismo laboral, que hace un daño a la sociedad calculado de 32.000 millones de euros.

En cuanto al alquiler, la escasez ha venido agravada, sin duda, porque la legislación ha roto el equilibrio entre arrendador y arrendatario, y no solo se limita el precio de la renta, sino lo peor, que se incentiva a no pagar el alquiler. Esto está suponiendo que uno de cada tres contratos de alquiler cuando vence se retira del mercado. La legislación de la Ley de Vivienda agrava la escasez.

Pues bien, y con esto concluyo, no veo a ningún opinador público, a ningún experto televisivo, acusando a los verdaderos culpables del aumento del precio de la vivienda, que son las tres administraciones públicas (Administración central, Comunidades Autónomas y, en especial, las Corporaciones locales) que llevan 20 años legislando con todas sus fuerzas para que el suelo y las licencias sean un bien escaso y que el trabajo no sea sanador; la culpa según los opinadores que calan en los medios de comunicación son los fondos buitres, las promotoras sanguijuelas y los propietarios insolidarios.

Y tampoco veo que ninguna de las tres administraciones, rápidamente y de forma automática, bajen los impuestos.

Según el IEE, España después de Canadá, es el país de toda la OCDE que grava más la vivienda entre todas sus administraciones: estatal (IVA), autonómico ( ITP, AJD), municipal, (plusvalía, ICIO, tasas, licencias…). Calcula el IEE que en total son 52.200 millones de euros lo que se recauda por vivienda al año, el 18% del total de la recaudación de todos los impuestos de todas las administraciones. Lo has leído bien: el 18% de todos los impuestos de ESPAÑA es recaudado en vivienda

Como aquel cuadro de Joaquín Sorolla, "¡Aún dicen que el pescado es caro!".

Como parte del sector industrial, responsable de generar la infraestructura de vivienda, (Unica infraestructura social que se delega en el sector privado desarrollarla) me duele, que la opinión pública nos eche a nosotros la culpa de algo que no hemos generado, porque como la gasolina, la culpa del precio disparado de la vivienda es la escasez, y eso lo generan otros.

*Jorge Ginés, Director General de Asprima


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