Todos con Ceuta, pero de lejos
Decía Cayetana Álvarez de Toledo el jueves en el Congreso que hay que dar las gracias a los ceutíes porque están sosteniendo nuestra frontera. Sin embargo, Ceuta no necesita gratitud, sino solidaridad. Desde hace mes y medio, sus habitantes no pueden ejercer con normalidad algunos de sus derechos fundamentales, ni disfrutar del sosiego y la libertad de los que gozamos el resto de españoles. ¿Durante cuánto tiempo pretendemos que aguanten la falta de seguridad en sus calles, sus comercios, sus servicios públicos y ahora en sus colegios? ¿Cuatro meses? ¿Ocho meses? ¿Un año más?
La pregunta nos interpela a todos porque empatizar a cientos de kilómetros con las personas mayores que no se atreven a salir a comprar el pan, los niños que no pueden jugar en los parques, las mujeres que salen a la calle con temor a sufrir agresiones sexuales y los comerciantes que levantan la persiana con miedo a ser robados es muy fácil. Manifestarse durante una tarde también.
Pero nada de esto mejora la vida de los ceutíes, que necesitan una solución inmediata. Y esta pasa forzosamente por que los inmigrantes irregulares que permanecen en su ciudad autónoma sean trasladados a la Península. No hay otro remedio. Los ceutíes ya han soportado suficiente. No es coherente indignarnos por su sufrimiento, pero luego negarles ayuda con un "a mi calle que no traigan inmigrantes".
No obstante, a quien más interpela esa pregunta es a Génova. El PP controla buena parte del poder autonómico y sus comunidades son una pieza clave para poder descongestionar Ceuta de forma inmediata. Alberto Núñez Feijóo tiene en su mano intentar, al menos, llegar a un acuerdo urgente con Pedro Sánchez para sacar a la ciudad autónoma de la situación en la que se........
