Pasado de mentiras, presente de condenas y futuro de pancartas
Pasado de mentiras, presente de condenas y futuro de pancartas
En 2018, poco después de llegar a la Presidencia del Gobierno y ante un Máxim Huerta atribulado que acababa de comunicarle su decisión de dimitir, Pedro Sánchez, según relata el propio exministro, le hizo una pregunta que resulta reveladora: “¿Cómo seré recordado por la historia?”. Huerta lo contó así: “Yo estaba con mi papel de dimisión en el bolsillo de la chaqueta, a punto de salir a una rueda de prensa espantosa, y él me hablaba de su lugar en la historia”. La escena dice mucho de las prioridades de un presidente y de la consideración que dispensa a quienes forman parte de su equipo. Mientras uno se prepara para asumir públicamente las consecuencias de una crisis política, el otro parece estar preocupado por la manera en que le enjuiciaría la Historia. Con el final de la legislatura y tal vez del ciclo sanchista, es hora de hacer balance. Supongo que, como España es un país con una memoria política selectiva a gusto del consumidor, los detalles de determinados desmanes acabarán diluyéndose en la nebulosa del olvido. Si tuviera que resumir el mandato de Pedro Sánchez en pocas palabras, diría que ha sido el de un dirigente caudillista y, a mi juicio, profundamente ególatra, capaz de colonizar políticamente instituciones y de alimentar la división entre españoles en beneficio propio. Es lo que ocurre cuando la........
