De bibliotecas a museos de libros
En mi infancia iba con mi padre a la librería a comprar los títulos encargados en las listas de textos escolares, quedando fascinado viendo tantas personas enamoradas de los libros.
Cuando conocí la biblioteca de mi colegio, no supe diferenciar si con devoción entraba a un templo que reunía sabios o, si sentía un placer casi erótico, de conocer el lugar íntimo para acariciar los cuerpos de los libros, sensación........
