Tiempos de reflexión
Nos encontramos fechas y procesos ideológicos que, alejados de cualquier nostalgia, nos agarran fuertemente a nuestro inmediato andar. Como diría Cela, al del que va saltando. Sí, de pronto, parecería que todo se conmueve merced a un concepto de estructura social que agoniza. Sin embargo, esto y aquello se corresponde con un espíritu repetidamente cuestionado que, durante siglos, viene mostrando un mapa para la convivencia colectiva, cierto que sostenido por lo que aún llamamos espíritu y pulsión de occidente. Un corpus de hechos y pensamientos procedentes de Roma, pero también, y antes, de aquella Grecia en la que floreció un concepto de humanismo cuya solidez envolvía cuidadosamente los gérmenes de una patología absolutamente depredadora en nuestros días llamada cleptocracia. En fin, un virus, depredador, cuya generalización puede afectar a cualquier sistema democrático. Aún con todo, aquellos orígenes de Europa, tan orgullosamente sostenidos, no dejan de servirnos de freno ante la pujanza de una mundialización impulsora de métodos para fomentar una inercia que, parafraseando a Zygmunt Bauman, más que líquida, se nos dibuja liquidadora.
Gobiernan a golpe de click sin otra reflexión que aceptar........
