La casa común y el rostro de la humanidad
Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa
Nunca me había sentido motivado a leer una encíclica hasta que mi madre me invitó a conocer Magnifica Humanitas, del papa León XIV. Su lectura despertó en mí una curiosidad que terminó llevándome a las páginas de Laudato Si’, del papa Francisco. Y debo confesar que encontré en ambas reflexiones una preocupación que trasciende lo religioso y nos compromete a todos, el futuro de la humanidad.
Francisco habló de la casa común cuando muchos todavía miraban el deterioro del planeta como un problema lejano. Nos habló de los ríos, los bosques, los animales y de esa responsabilidad que tenemos frente a una naturaleza que durante demasiado tiempo hemos tratado como una bodega sin fondo, de la que podemos tomarlo todo sin preocuparnos por lo que dejamos atrás.
Hoy, cuando el clima nos recuerda con crudeza que todo tiene un límite, aquellas palabras adquieren otra........
