Bajarse del mundo
Los tanatorios no pueden cerrar por defunción.
Hay momentos en los que el mundo se para. Un día te levantas con tos y fiebre, por ejemplo, y la agenda se va al carajo. Se va al carajo sin que suceda nada. Simplemente, has llamado a la oficina, has dicho que estabas enfermo y has vuelto a la cama. El mundo se ha detenido. Pero lo cierto es que el mundo continúa sin ti. El mundo no te necesita y eso, a la vez que liberador, resulta decepcionante. No sé si más liberador que decepcionante o al revés.
Piensas en las veces en las que el mundo se detuvo: cuando se murieron tus padres. Cuando nacieron tus hijos. Cuando te enamoraste. Cuando te comunicaron algo que no esperabas y te quedaste con el teléfono en la mano mientras al otro lado de la ventana un autobús se detenía en la parada, recogía a dos pasajeros y continuaba su camino. Siempre me ha sorprendido que los autobuses sigan funcionando cuando se muere alguien. También que abran las........
