El diplomado del CIDIAT-ULA: del salto de la alegría al golpe testicular | Por: Alirio Rangel Díaz
Por: Alirio Rangel Díaz
En la década de los 80, siendo estudiante de la carrera de Ingeniería Agrícola en el Núcleo Universitario de Trujillo de la Universidad de Los Andes —carrera recién creada por la gestión del rector Dr. Pedro Rincón Gutiérrez con la misión y objeto de formar profesionales de las ciencias agrarias para atender los requerimientos técnicos de los planes de desarrollo agrícola de la región andina y de Venezuela—, el contenido curricular del perfil de esta nueva carrera buscaba formar un profesional con las capacidades de las ciencias de la ingeniería para abordar los diseños y estudios técnicos apropiados de los proyectos de infraestructura del sistema productivo agrícola nacional. En ello se diferenciaba del perfil tradicional de la Ingeniería Agronómica: el nuevo profesional de la Ingeniería Agrícola estaría provisto de la capacidad para abordar los diseños de infraestructura y evaluar las alternativas técnicas que requiere el campo, desde la vialidad rural, la construcción de embalses, lagunas, sistemas y canales de riego, hasta la electrificación rural, el diseño de silos de almacenamiento y el manejo apropiado de los recursos suelo, agua y planta, elementos fundamentales en las actividades agrícolas de los sectores vegetal y pecuario.
Durante el desarrollo académico se presentaron las dificultades presupuestarias de la universidad para la contratación de profesores. El vicerrector académico de la ULA, Dr. Julián Aguirre Pe, preocupado, orientó su gestión al apoyo de las necesidades académicas de la novel carrera, solicitando la colaboración de los profesores del Centro Interamericano de Desarrollo e Investigación Ambiental y Territorial (CIDIAT), institución creada en 1965 por la OEA, el Gobierno nacional (durante la presidencia del Dr. Raúl Leoni) y el rector del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez. El objetivo del CIDIAT era servir a América Latina en la planificación, manejo, conservación e ingeniería de los recursos hídricos y edáficos, así como en la formación académica de posgrado y en trabajos de investigación y desarrollo.
Los fines de semana (viernes y sábados), las aulas de la Casa Carmona, sede del Núcleo Universitario de Trujillo, se transformaban en una extensión del CIDIAT. Profesores vestidos de palto y corbata, con maletín de cuero en mano y un arsenal de libros de su autoría y de colegas de la institución —textos que repartían gratuitamente a los alumnos y con los que dotaban la Biblioteca Aquiles Nazoa— impartían clases, conferencias y asesorías de tesis a pregraduados privilegiados. Durante tres años impartieron clases los doctores Tomás Bandes........
