De casa se viene lloradito
Hace tiempo que me he alejado de la política, más que nada por salud mental, pero una abre el periódico, escucha la radio o enciende la televisión y acaba preguntándose qué demonios está pasando. Estoy enfadada, muy enfadada, no con unas siglas concretas, sino con una clase política que parece haber olvidado un pequeño detalle: trabaja por y para los ciudadanos. Gobernar se ha convertido en resistir y hacer oposición, en conseguir que el otro caiga. Basta escuchar algunas intervenciones de sus señorías en el Congreso, donde por momentos parecen niños quedando a la salida de clase para pegarse. Solo que no están en el patio de un colegio, sino sentados en las instituciones de un país y cobrando de nuestros impuestos. El espectáculo sería cómico si no fuera porque las consecuencias de sus peleas las pagamos nosotros. El Gobierno parece demasiado ocupado en sobrevivir, negociando un apoyo, contentando a un socio, apagando el incendio del día y........
