Lo obvio para quién
Suena fácil. Hasta que uno entra a una junta y descubre que el arquitecto, el abogado y el de ventas llevan veinte minutos diciendo “sí”, pero cada uno le está diciendo que sí a una cosa distinta.
Para explicarme, quiero empezar por mi familia.
Dos de mis hermanos, Diego y Angela, tienen gusto y facilidad para la música.
Diego le dedica tiempo y empeño a dominar la guitarra. Detrás de lo que toca hay práctica, paciencia y horas que los demás no necesariamente vemos.
Angela tiene una voz que yo considero una bendición.
Y, en ocasiones, me daba la impresión de que esa facilidad la llevaba a pensar que cualquiera que quisiera cantar podía hacerlo así.
Yo soy la evidencia de que el asunto requiere más consideraciones.
En el mejor de mis intentos, seguramente espanto hasta a la esponja del baño.
Fuera de juego:........
