Odiemos bien
La mitad de la población española confiesa odiar a alguna persona o colectivo, dice un estudio de 40db para la Fundación Contexto y Acción, esta santa casa que celebra en Zaragoza unas jornadas internacionales bajo el título “Ideas contra el odio”. Y la primera idea que se me viene a la cabeza es que hay una mitad de la población que en la encuesta no reconoció odiar, lo cual no significa que no odie, sino que odiar tiene muy mala prensa últimamente. Es por culpa del mal uso. Una lástima. Como el colesterol, el odio bueno es sanísimo. Voy a la RAE para ver si me sitúo en la mitad que respondió afirmativamente y no me queda más remedio que, efectivamente, incluirme entre los odiadores: “antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea”. Si esa es la definición, voy bien cargado. Podría aburrirlos. Enciendo la televisión y odio al tipo con la cara tapada que, bajo las siglas ICE, va por las calles de Estados Unidos aterrorizando a niños de piel oscura. Miro a Gaza y odio con todas mis fuerzas el nivel de impunidad que maneja el genocida Netanyahu. Odio cuando un rico sin escrúpulos desahucia a una anciana para montar su piso turístico número 43 o cuando, en un bar,........
