Por qué llevar gas pimienta al trabajo no es una buena idea
Juan Carlos Fernández
Las Palmas de Gran Canaria
10/10/2026 Actualizado a las 07:15h.Los que tenemos hijos pequeños hemos vivido esos momentos en los que hacen algo que, en su cabeza, era una idea absolutamente genial, pero que ... en la práctica termina siendo un auténtico desastre. Y es que, casi nunca lo hacen con intención de provocar el caos.
Al contrario, muchas veces existe una lógica perfectamente reconocible detrás de lo que han hecho: querían conseguir algo y encontraron una manera aparentemente estupenda de hacerlo. Son capaces de imaginar con claridad el resultado que buscan, pero el problema es que todavía les cuesta anticipar todo lo que puede ocurrir por el camino o las consecuencias que puede tener aquello que han decidido poner en marcha.
Con los años aprendemos, o al menos se supone que lo hacemos, a pensar un poco más allá. La experiencia nos ayuda a anticipar problemas, valorar alternativas y calcular consecuencias. Sin embargo, basta observar algunas decisiones que tomamos como adultos, incluso en entornos supuestamente más racionales, para comprobar que aquella forma infantil de razonar no desaparece completamente. Seguimos teniendo ideas que nos parecen estupendas porque hemos pensado muy bien en lo que queremos conseguir, pero no necesariamente en todo lo que puede suceder después.
Hace unas semanas tuvimos un ejemplo bastante gráfico en el Congreso de los Diputados. La diputada del Partido Popular Ana Belén Vázquez llevó un bote de espray de pimienta al hemiciclo y lo mostró durante una intervención para reforzar su denuncia sobre la inseguridad en Ceuta. Podemos estar de acuerdo o no con su mensaje, pero eso es secundario para lo que me interesa de esta historia. Lo relevante es que ella consideró que llevar aquel bote al Congreso era una buena forma de conseguir un objetivo concreto: reforzar visualmente un argumento político.
Y aunque la historia podía haberse quedado ahí, como una polémica parlamentaria más que acabó en su expulsión, pero no fue así. Después de abandonar el hemiciclo, Vázquez entregó el bote a un trabajador de su grupo para que lo limpiara y, durante su posterior manipulación en uno de los baños, se liberó parte del gas. El incidente terminó........
