Tres apuntes para abrir la semana
Una foto en Presidencia. La sede de la Presidencia del Gobierno, en la capital grancanaria, acoge este lunes un encuentro y una foto que tienen ... mucha miga: el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, juntos para presentar las medidas del Ejecutivo de Pedro Sánchez orientadas a amortiguar en las islas el impacto económico de la guerra en Irán. Además de corregir así el hecho de que hasta la fecha el Consejo de Ministros no había tenido en cuenta las singularidades fiscales y económicas del archipiélago, esa imagen revela el diálogo entre socialistas y Coalición Canaria. Es un acuerdo entre gobiernos pero es fruto de los puentes que siempre han estado tendidos entre CC y el PSOE, todo ello a pesar de las tiranteces que salen a relucir un día sí y otro también en el Parlamento de Canarias. En la dirección nacional del Partido Popular y en la de esa formación en las islas no gustará mucho la imagen pero su margen de maniobra ya sabemos cuál es: coger la puerta si lo desean. Cosa que no sucederá... y CC lo sabe y juega con ello.
La guerra del silencio y la confusión. El desarrollo del conflicto bélico sobre suelo iraní -y sobre el de los países del entorno- continúa rodeado de un velo de silencio y confusión. Silencio porque Irán, como dictadura que es, limita al máximo el trabajo de los periodistas sobre el terreno y, de paso, cortocircuita la comunicación en su interior, de manera que apenas vemos los efectos de los bombardeos por parte de Israel y Estados Unidos. Y confusión porque el presidente Donald Trump un día dice una cosa y horas después la contraria. Ha pasado de ir ganando la guerra por la vía rápida a admitir que durará semanas, para después negar una intervención terrestre y, en paralelo, ordenar el envío de miles de soldados a la zona. El mutismo iraní es propio del régimen, pero lo otro solo se interpreta desde la evidencia de que las cosas no van saliendo como pensaban en la Casa Blanca.
Un desaire a Díaz. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha visto cómo Pedro Sánchez ha elevado a rango de vicepresidente al ministro Carlos Cuerpo, al que ella había señalado como su principal opositor en el seno del Gobierno. Es otro episodio de desautorización en toda regla y lo suyo, si hubiera un mínimo de coherencia, sería que Díaz presentara la dimisión. Lo mismo cabe decir de sus compañeros de Sumar. Su empeño en continuar en el cargo es del todo indefendible.
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Fernando Clavijo Batlle
