En el despacho del ministro
En su declaración esta semana en el Tribunal Supremo, la que fuera presidenta del ente gestor ferroviario Adif, Isabel Pardo de Vera, dijo que en ... su día le había sorprendido encontrarse en varias ocasiones al empresario Víctor de Aldama en el despacho del ministro José Luis Ábalos en compañía del que fuera su asesor, Koldo García. Y todo ello con el ministro ausente. Tanto ella como otros testimonios en el juicio y en la instrucción del caso sobre la compra de material sanitaria que ahora se juzga han confirmado que el empresario entraba y salía de la sede ministerial como si fuera un alto cargo más. Eso sí, Isabel Pardo de Vera no llamó a nadie del Gobierno para advertir de esa extraña presencia, la misma que ahora, según lo que ha declarado, le resulta tan sorprendente.
Se trata de la misma situación que se vivió en Canarias con el intermediario Marco Antonio Navarro Tacoronte, cuyos trabajos dieron nombre al caso Mediador. A saber: personas que entraban y salían en dependencias a las que no podían acceder el común de los mortales, que se subían y bajaban en calidad de acompañantes en coches oficiales, y nunca nadie preguntó quiénes eran, qué hacían y por qué tenían esas facilidades para moverse.
Más extraño resulta todo si tenemos en cuenta que muchas de esas presencias llamativas y de esos movimientos por los despachos tuvieron lugar en plena pandemia de covid-19. Estamos hablando de un tiempo en el que para entrar en un lugar oficial, había que identificarse, quedaba anotado el nombre y nadie accedía sin autorización previa del equipo de seguridad o de los encargados del recinto. Si con Víctor de Aldama o con Navarro Tacoronte no funcionaron esos protocolos, es porque alguien dio la orden correspondiente.
En el caso de Ábalos y el empresario Víctor de Aldama, el misterio es aún mayor si tenemos en cuenta que un ministro cuenta con un servicio de escolta asignado por Interior. Estamos hablando de policías que informaban a sus superiores si veían algo extraño y, por lo que vamos sabiendo de la agitada vida del entonces ministro Ábalos, era difícil que no se elevasen informes sobre quiénes lo acompañaban.
Si recordamos el caso Mediador, Navarro Tacoronte no solo accedió al despacho del entonces director Taishet Fuentes, sino que lo hizo en otras dependencias del Gobierno, se subió a otros coches oficiales y compartió mesa y mantel con otros altos cargos... y ¿nadie vio nada ni oyó nada? Muy extraño.
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José Luis Ábalos Meco
