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En Homenaje al Che, a los 58 años de su salto a la inmortalidad

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08.10.2026

Algunos llaman "centrismo" al "progresismo".

Los hay que lo califican de "derecha moderada" o de "izquierda reformista".

Hay progresismos que no son más que la derechización de las izquierdas en diferentes grados.

La moderación es su lema. Nada de radicalismo. Nada de revolución e incluso siempre distante de toda reforma transformadora.

Cero anti-capitalismo.

Estamos "desfasado" quienes proponemos "expropiar a los expropiadores".

Hay que respetar la gran propiedad privada, los monopolios, los oligopolios, los latifundios, las corporaciones transnacionales, que le han quitado la propiedad a una gran parte de la sociedad.

El empobrecimiento lo combaten con frágiles programas sociales asistencialistas y con aumentos salariales que luego se los traga la inflación.

Al socialismo de verdad procuran "social democratizarlo" y recurrir a su nombre solo como retórica, no como socialización de la propiedad sobre los medios de producción y los servicios.

Lo ya privatizado por el neoliberalismo –que es muchísimo generalmente- se queda privatizado, aun asumiendo demagógicamente la crítica a ese modelo.

Ernesto –Che- Guevara llegó a decir que no había nada más ambiguo que el calificativo de progresista. Y el Che tuvo la razón, sobre todo cuando se hacen los balances de las gestiones de gobierno denominados progresistas

Los cambios moderados y las reformas que ejecutan diversas modalidades del progresismo son muy limitadas y muy vulnerables para superar las enormes desigualdades y la diversidad de males acumulados en el curso de la dominación capitalista-imperialista.

Los progresismos y las llamadas izquierdas moderadas evade el antiimperialismo y la superación del coloniaje imperialista.

Su visión de independencia y soberanía es muy corta y no pocas veces casi nula.

Sus gobiernos evaden la crítica al capitalismo y contemporizan con la oligarquía capitalista.

Si tácticamente les conviene hablar de socialismo, lo hacen como propaganda. De palabras, sin hechos que respalden sus discursos.

Se niegan a atacar la causa de las injusticias sociales, de la explotación, de las desigualdades, de las discriminaciones y las opresiones.

Las más de las veces administran la democracia representativa liberal y sus instituciones, y se montan, sin tratar de abolirla en la vieja maquinaria permanente del Estado.

Nos quieren confundir con una transición, que si bien requiere un trato adecuado y digno a la micro, pequeña y mediana propiedad, incluye en su lógica moderada una inaceptable contemporización y........

© Aporrea