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Vehículos a baterías, claro que sí; pero antes hay que sancionar a los gringos por no sembrar tunas y cujíes

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29.12.2025

En la web podemos encontrar múltiples informaciones, análisis y pronósticos que juran por lo más sagrado que, para el año 2030, solo se venderán vehículos eléctricos o, a lo sumo, híbridos. Voy a arriesgarme a negar tales profecías de forma tajante, asumiendo de antemano la responsabilidad, el escarnio o el ridículo del cual pueda ser objeto al atreverme a semejante "temeridad" desde mi humilde ubicación geográfica y mi percepción de las realidades que nos intentan imponer desde los grandes centros de poder.

En lo personal, me cuesta creer que el ciudadano promedio europeo acepte como vehículo de trabajo diario un sistema complicado de reparar y carísimo, dependiente de baterías cuya vida útil es menor a diez años —si el uso es el adecuado— y con una potencia real sencillamente inferior a la de un motor de combustión interna simple.

Otro argumento rebatible es que la demanda de petróleo se ha reducido en un 30% respecto a hace cincuenta años. No dudo de la estadística, pero hay que incorporar a esa medición el deducible tecnológico: ya no existen los motores de ocho cilindros ni los bombillos incandescentes. En cuanto a la generación eléctrica, hay que señalar con cierta ironía que las termoeléctricas han mermado su actividad más por sus dificultades operativas y obsolescencia que por una verdadera voluntad política de reducir el consumo de fósiles.

La producción fuerte y real de energía, esa que mueve las industrias, sigue proviniendo de las centrales hidroeléctricas y nucleares. Miren, para generar la misma energía que una central de 10,000 MW, se necesitaría alfombrar con paneles solares una superficie casi diez veces mayor que el área de su propio........

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