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Ceuta: mienten como bellacos

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24.09.2026

En memoria de los más de 140 muertos y

desaparecidos en el trágico intento

Es un título un tanto exagerado que pretende llamar la atención sobre el contenido de estas líneas. No obstante, tengo claro que no ha habido una falta de escrúpulos ni intenciones perversas (a lo que respondería el término "bellaco"). Aunque es obvio que se ha dañado la credibilidad y se ha actuado con torpeza y con una narrativa mediocre e indisimuladamente contradictoria.

En la reciente invasión de Ceuta –lo llaman "entrada de forma irregular"-- por unos 80.000 súbditos marroquíes (incluyendo un número indeterminado de subsaharianos), la mayoría de los españoles consideramos que el Gobierno está mintiendo respecto a la responsabilidad de Marruecos en dicha invasión, que casi llegó a duplicar temporalmente la población de la ciudad autónoma y que ha generado un intenso debate político y social, acusando al Gobierno de falta de transparencia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido públicamente que no existen "pruebas sólidas" de que el régimen marroquí planificara o ejecutara deliberadamente esta entrada masiva. El Gobierno ha matizado que, aunque se detectó "permisividad" o una respuesta insuficiente en ciertos elementos de la gendarmería marroquí durante las horas críticas, no se puede atribuir formalmente la autoría de los hechos al país vecino. Por su parte, Rabat ha rechazado tajantemente cualquier acusación, achacando el suceso a la viralización de convocatorias en redes sociales, al efecto llamada de un auto judicial y a la acción de mafias de tráfico de personas.

No obstante, esta postura ha sido contradicha incluso desde dentro del ámbito comunitario. A mediados de septiembre, Teresa Ribera, vicepresidenta primera de la Comisión Europea, cuestionó abiertamente la versión de la ‘espontaneidad’ al declarar que "80.000 personas no se ponen de acuerdo por sí solas", sugiriendo una clara instrumentalización de los migrantes por parte de Marruecos, similar a las tácticas de presión híbrida empleadas en el este de Europa.

Uno de los puntos que más ha alimentado la opinión de que el Ejecutivo ha mentido a los ciudadanos es la gestión de la información previa. Inicialmente, el Gobierno aseguró no haber recibido avisos que anticiparan una crisis de tal envergadura. Sin embargo, tras la desclasificación de más de 40 documentos oficiales, se comprobó que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Policía Nacional habían emitido alertas urgentes al menos un día antes de la crisis. Dichos informes advertían de la existencia de macrogrupos en redes sociales (con unos 180.000 seguidores) coordinando llamamientos a realizar entradas masivas para el 30 de julio, aprovechando la distracción de las fuerzas marroquíes por las festividades del Trono en Marruecos. En consecuencia, se ha acusado al Gobierno de negligencia o complicidad por haber ignorado deliberadamente estas advertencias para no tensionar las relaciones con Marruecos.

La desconfianza ciudadana quedó reflejada en los datos demoscópicos publicados en las semanas posteriores a la "invasión". Según los datos reflejados en sondeos de opinión publicados a principios de septiembre, un 89% de los españoles considera que Marruecos tiene "mucha" o "bastante" responsabilidad en la crisis de Ceuta. La percepción ciudadana es casi unánime en que la entrada no fue casual, desmarcándose por completo de la prudencia diplomática del Gobierno. La gestión de la crisis por parte de Pedro Sánchez cuenta con el rechazo de la mayoría de los encuestados, calificándola como "mala" o "muy mala", lo que provocó que la ministra de Defensa, Margarita Robles, tuviera que pedir disculpas públicas a los ciudadanos de Ceuta por la sensación de desamparo sufrida durante semanas de colapso.

Las narrativas ministeriales

Pero es evidente que los ministros Albares y Marlaska mintieron; Albares, diciendo que todos los inmigrantes, "absolutamente todos" serían devueltos a Marruecos. Y Marlaska, afirmando que la situación en Ceuta era casi de normalidad y que solo quedaban unos 2.000 inmigrantes en la ciudad, cuando lo cierto es que –en el momento de redactar estas líneas--, 45 días después de la entrada masiva se están instalando carpas o tiendas de campaña para 10.000 personas. Y que todavía hay "cientos" durmiendo en las calles: muchos, menores.

El contraste entre las declaraciones iniciales de los ministros de Exteriores y de Interior y la ‘verdadera’ realidad en la ciudad de Ceuta ha sido el argumento principal para acusar al Gobierno de ocultación y falsedad. A mediados de agosto, durante su visita a Ceuta, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró de forma tajante que la cooperación diplomática con Rabat garantizaría que "hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España vuelva a Marruecos". Afirmó que el proceso se realizaría de forma "inmediata" y sin contrapartidas políticas o económicas. La realidad 45 días después es que la devolución total no se ha llevado a cabo, ni mucho menos. Una y otra vez nos repitieron que en la ciudad solo quedaban, como máximo, unos 2.000 inmigrantes, y todavía hoy se están levantando carpas para 10.000 personas. ¿En qué quedamos? El que haya determinadas trabas legales (y el cinismo chantajista marroquí), no debiera implicar que se nos mienta como a niños o como a ignorantes.

Por su parte, el intrépido y contradictorio (incluso descaradamente farolero en ocasiones varias) ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defendió a principios de agosto que la situación en la ciudad autónoma tendía rápidamente hacia la "normalidad". Desde el Ejecutivo se trasladó el mensaje de que el grueso de la crisis había sido contenido y que el número de migrantes pendientes de devolución que permanecían en las calles era residual (unos 2.000).

Una vez más, la realidad (el colapso asistencial) desmintió el relato de la "normalidad". A finales de agosto y principios de septiembre, los titulares de Defensa y y de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tuvieron que enviar a Ceuta, urgentemente, un barco cargado con literas, infraestructuras de campaña y macrocarpas.

Inicialmente el plan contemplaba habilitar unas 4.500 camas en zonas como Loma Colmenar y Loma Margarita, pero la acumulación de personas obligó a levantar campamentos provisionales en el propio recinto portuario con capacidad para albergar a miles de migrantes adicionales. Aunque el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres –que finalmente asumió tardíamente el ‘mando único’--, ha reiterado que estas instalaciones en el puerto son estrictamente "temporales", su mera colocación evidencia que el volumen de población migrante real que continúa atrapada en Ceuta supera con creces las optimistas previsiones iniciales del ministro del Interior.

La ciudadanía opina que la ministra de Defensa, Margarita Robles, también cambió su versión inicial. ¿Se puede decir que mintió, o que simplemente se alineó con el argumentario del PSOE o del propio presidente Pedro Sánchez? La ‘evolución’ de la postura de la ministra de Defensa, pone de manifiesto su alineamiento disciplinado con el relato oficial de la Moncloa. Lo que ha criticado la opinión pública no es que haya mentido, sino su "giro de guión" forzado para salvar la cohesión del Gobierno, después de haber desmentido de forma flagrante al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. A finales de agosto, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, Robles mantuvo una posición firme --su versión inicial -- en defensa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Afirmó que el CNI y los servicios secretos sí habían emitido alertas previas a la Delegación del Gobierno el 29 de julio. Con ello, intentaba blindar el prestigio de los servicios de inteligencia (competencia de su Ministerio) frente a las acusaciones de inacción.

Esa declaración de la ministra Robles provocó un choque en el propio Consejo de Ministros. El ministro del Interior, Grande-Marlaska, la desmintió públicamente asegurando que no existía "ningún informe" que atisbara lo ocurrido, y la propia Delegación del Gobierno en Ceuta negó haber recibido tal aviso. La oposición exigió al Gobierno que aclarara cuál de los dos ministros estaba mintiendo a los españoles. La tensión interna alcanzó su punto álgido a principios de septiembre, cuando el presidente Pedro........

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