Gladys Marín: La llama que no se apaga y el juicio de la memoria
Se cumple un nuevo aniversario de la partida de Gladys Marín, y la memoria, ese ejercicio rebelde contra el olvido, me devuelve de inmediato a una tarde en Buenos Aires. No recuerdo a la dirigente de acero que veía en las noticias desde la Argentina; recuerdo a la mujer de mirada atenta que se sentó a mi lado en la primera fila del Comité Central, unidos por el dolor y la rabia que convocaba el nombre de Inés Ollero.
El encuentro de dos orillas.
Aquel día, el aire estaba cargado de una mística especial. Compartíamos asiento en la primera fila con Patricio Echegaray, quien, con su oratoria siempre brillante y encendida, nos recordaba por qué estábamos allí. Yo tenía la difícil tarea de ser uno de los oradores principales. Hablar de Inés no era para mí un ejercicio político retórico; era hablar de mi novia de la juventud, de la militante de........
