El paro juvenil
Según organismos sociológicos europeos, uno de cada tres jóvenes jamás encontrará empleo…
A los desorientados:
No escribo para orientar, sino para dejar testimonio. La orientación presupone un norte, y hoy ese norte ha desaparecido. Cuanto yo era capaz de decir, ya lo he dicho; y cuanto hubiera podido aprender, ya lo he aprendido. Hablo, por tanto, desde el agotamiento del discurso, no desde la promesa.
Durante décadas hemos confundido progreso con acumulación, movimiento con sentido, y crecimiento con destino. Hoy el espejismo se ha desvanecido: el progreso no se ha detenido, simplemente ha dejado de significar algo ilusionante. Seguimos avanzando, pero hacia ninguna parte. Y cuando el movimiento se separa del sentido, lo que queda no es la esperanza, sino la inercia.
Reflexionar sobre el paro juvenil como un problema técnico o coyuntural es una forma de evasión. No estamos ante una crisis del empleo, sino ante una crisis del ser. El trabajo ha dejado de ser mediación entre el individuo y el mundo; ya no funda identidad ni comunidad, apenas garantiza —cuando lo hace— la subsistencia. Por eso los jóvenes no sólo carecen de empleo: carecen de asentamiento.
Y de guerra se trata, aunque se la disfrace de........
