Ayudemos a Trump…
Parece tan lejana la posibilidad mundial de alcanzar paz, respeto y armonía; que solo pienso en una visión pesimista, donde cada día es peor que el otro.
El mundo es convulsionado, las élites hacen lo que deben hacer para mantener su hegemonía, quienes no hacemos lo correcto somos los oprimidos del mundo, es decir nosotros los trabajadores que desde nuestra conciencia ingenua creemos que nuestro destino está regido por una divinidad y nada tienen que ver los que mal gobiernan el mundo.
¿Nada tiene que ver el privilegio exorbitante que monopoliza la corporación financiera que imprime bonos de la deuda pública norteamericana y a su vez le da la facultad de impresión del dólar como moneda de reserva mundial o será de dominio mundial con su complejo industrial militar?
Los días son siempre duros para quienes deben trabajar a diario para subsistir y es simple para las élites que con solo emitir deuda ya tienen para seguir financiando guerras y construir un neocolonialismo, en continuo proceso de deshumanización.
Cada día se profundizan las desigualdades, cada día nacen nuevos niños y niñas desposeídos. Las guerras se incrementan más para controlar las riquezas de los países a los que le hacen la guerra que para ayudarlos.
Grandes engaños mediáticos para esconder engendros, hoy hablamos más de misiles que de pedófilos involucrados en aberraciones e inmoralidades. Hablamos más de muertes y caos económico que de manipulación de vídeos y archivos con depravaciones aberrantes de elites gobernantes que se dicen ser los más morales e inmaculados.
¿Por qué entonces necesitamos ayudar a Trump; si es a quién precisamente está involucrado en esas inmoralidades y aberraciones?
"Ayudemos" es una palabra que quiero utilizar para que como causa común la usemos para pedir una gran colaboración y facilitar lo que considero la caída del señor Trump.
El gran señor todopoderoso está en su cúspide, está en su mejor momento. Logró evadir nuevamente la justicia haciendo una guerra que traerá más colapso económico y más desigualdades, entonces: ¿merece estar gobernando a una nación que también está sufriendo sus propias locuras?
Impuso aranceles que se trasladaron directamente al consumidor final generando inflación de costos. Hace de la guerra un caos petrolero y suben los combustibles por tanto suben los costos de los alimentos y demás suministros básicos para la vida cotidiana. Con la destrucción de la industria petrolera del medio oriente; las cadenas de suministros perderán capacidad de producción y la industria de fertilizantes bajará la producción de alimentos empeorando la ya agotada miseria de los pueblos. Entonces las élites que gobiernan al lado de Trump consideran que los seres humanos ya no somos necesarios y hay que reducir la población.
¿Hay forma de parar esto?
Sí, sin duda alguna y desde la propia paz. Venezuela es el bastión de lucha para que Trump se derrumbe. Ayudemos a Trump a dejar su presidencia guerrerista. Los mecanismos son netamente económicos. Wall Street creció gracias a que el propio Trump dijo que Venezuela está cooperando y le estamos dando las fuentes de energía que ellos necesitan. Los inversionistas están llegando gracias a que parte de las sanciones que empobrecieron a nuestro pueblo son poco a poco flexibilizadas bajo una economía tutelada.
La sobrevivencia del propio pueblo norteamericano depende de la energía y riquezas de Venezuela. Donde también estamos en una encrucijada de tutelaje y secuestro de nuestros líderes. El imperio nunca mostrará buena voluntad para liberar a Cilia y a Nicolás. ¿Acaso no han hecho y deshecho lo que han querido en el mundo?
¿Entonces por qué no empezamos a exigir también?
¿Quieren nuestro petróleo? Muestren respeto a tu proveedor energético que también le dará vida a tu pueblo norteamericano liberando a Nicolás y a Cilia. Quieren nuestro petróleo: exigimos eliminar las sanciones.
O hay libertad del secuestro con eliminación de sanciones o no habrá paz tampoco para la dependencia energética de los secuestradores. En estos tiempos de decadencia imperial.
¿Uds creen que el imperio que crea muerte y destrucción respetará a nuestro pueblo si su líder ve en una niña un objeto para el placer y su depravación?
¿Uds creen que habrá una guerra armada en Venezuela necesitando urgentemente nuestra energía petrolera ya que no tienen control del medio oriente y a su vez de hacerla el petróleo alcanzará un valor que destruirá todo el comercio mundial?
Siempre hay opciones y hoy es hacer respetar el mercado petrolero venezolano. Es hacer respetar la patria nuestra, la de Bolívar y Chávez. Es hacer respetar el comercio justo y sano desde la inversión y la producción soberana.
Es el momento de exigir, no de ser una neocolonia, es el momento de estar en hechos y no gritando solo consignas. Es el momento de estar con el pueblo iraní y el pueblo palestino, si no queremos vernos a futuro en el espejo del genocidio para construir la Riviera del medio oriente como en Gaza. Es el momento de volver a Bolívar y Chávez, porque de ninguna otra forma volveremos a ver libres a nuestros líderes secuestrados y sin Socialismo Bolivariano.
¿Quieren nuestro petróleo?
Eliminen las sanciones que es la causa de nuestra pobreza
Liberen a Cilia y a Nicolás y tendrán energía con estabilidad económica recíproca.
Entonces ayudemos a Trump para que se vaya mucho antes de lo esperado. Nuestro petróleo y nuestras riquezas son el elemento central para que detonen misiles económicos en los intereses de las grandes corporaciones que lograron subir los mercados bursátiles y comercios a futuro desde Venezuela. Nadie quiere otra guerra, nadie quiere que se perturbe la paz que hoy gozamos, pero para que no haya retirada de contratos y cancelación de compromisos de inversión por inestabilidad en Venezuela; es necesario presionar donde más le duele a Trump, que es su propia egolatría narcisista y que sean sus propios inversores y Wall Street quienes exijan la libertad de Nicolas, Cilia y de esta economía tutelada porque hay mucho que perder en las ya ganancias exorbitantes que hoy tienen en sus indicadores.
Las guerras se paran desde decisiones políticas en el corazón de la economía.
