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¿Para qué sirve Lenin?

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22.04.2026

"Nada hay que pueda darse por ganado en la historia de las ideas; en ella, como en el mito de Sísifo, todo tiene que ser pensado cada vez de nuevo."

Cada 22 de abril, cuando la fecha remarca el natalicio de Vladimir Ilich Ulianov —más conocido como Lenin—, suele desatarse el mismo ritual ambivalente: unos lo execran como el arquitecto del Gulag; otros lo santifican como una estatua de bronce inamovible. Pero ninguna de esas dos operaciones sirve de mucho.

La primera es un exorcismo que no comprende; la segunda, una momificación que no interpela. Celebrar su nacimiento significa, más bien, asumir la incomodidad de su pregunta fundamental: ¿cómo se organiza una clase para tomar el poder cuando todo —el Estado, la ideología, la economía— está en contra? Por eso, cuando se pregunta por la actualidad de su pensamiento, la respuesta debe hallarse no en la fidelidad a sus fórmulas, sino en la fidelidad a su problema: el de la organización revolucionaria en tiempos de crisis orgánica.

Lo fundamental entonces es determinar si la necesidad de un partido de vanguardia, la crítica del imperialismo y la disputa por la dirección política han sido superadas o si, por el contrario, laten con más fuerza que nunca en las entrañas del capitalismo tardío.

Algunas formulaciones necesarias

La teoría revolucionaria de Lenin anida en la concepción del partido como vanguardia y se sustenta en la crítica al economicismo. Su nódulo principal es la conciencia política, transfigurada en su tensión dialéctica con la lucha de clases. La superación de dichas tensiones se alcanza por medio de la organización, que es a la vez mecanismo y conducto de la experiencia política del proletariado. Su ordenamiento y disposición determinan una correlación de fuerzas y establecen un tipo de estrategia política: el partido de nuevo tipo.

Una vuelta breve a ¿Qué hacer?

Lenin comienza su célebre obra ¿Qué hacer? (1902) partiendo de la contradicción entre espontaneidad y conciencia socialista. La espontaneidad del movimiento obrero —la lucha sindical por mejoras económicas— tiende a limitarse a reivindicaciones tradeunionistas, dislocando la lucha de su objetivo político. Bajo el entramado ideológico del "economicismo", Lenin formula su tesis central: la conciencia socialista no surge espontáneamente de la lucha económica, sino que debe ser "traída desde fuera" por los intelectuales revolucionarios y por el partido.

Bajo esta situación histórica surge la necesidad del partido revolucionario y su entramado organizativo: centralismo........

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