51 años de la UNELLEZ
Hoy 07 de octubre del 2026, nuestra Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora cumple cincuenta y un años de noble existencia, para conmemorar esta fecha reproduzco para ustedes una extraordinaria pieza escritural del Dr. José de La Cruz Fleitas, docente titular de la UNELLEZ, y una de las voces más aguerridas en los últimos años para la consolidación de la academia de la Universidad; en ese mismo tenor, doy un análisis a profundidad del escrito, buscando resaltar los valores y fortalezas de un escrito que se hizo para inyectar adrenalina pura a la consciencia de la comunidad unellista en todos los rincones de los cuatro Vicerrectorados.
“Medio siglo y un año de luz en la comarca: lealtad a los orígenes, lucidez en el presente y rumbo hacia la refundación de la unellez”, por José de la Cruz Fleitas:
La semilla en la sabana (1975)
Un día como hoy, el 7 de octubre de 1975, nació en el corazón de la geografía llanera una promesa institucional: la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales «Ezequiel Zamora». Nació no como un mero trasplante de los modelos universitarios tradicionales de la capital o del centro del país, sino como un experimento audaz de descentralización y pertinencia territorial.
La UNELLEZ fue concebida con la noble tarea de sembrar ciencia en la sabana. En su decreto fundacional, se trazó una misión clara y rigurosa: buscar y aplicar el conocimiento avanzado para formar integralmente a hombres y mujeres capaces de transformar la realidad rural y productiva de Barinas, Portuguesa, Cojedes y Apure. Nació con la vocación del arado y el microscopio, del tintero y la parcela, conectando la formación técnica con la productividad, el estudio de nuestras cuencas y el aprovechamiento racional de la riqueza agropecuaria de la nación.
La dialéctica de los principios: Entre la técnica y el compromiso social
A lo largo de estos 51 años, nuestra universidad ha transitado por distintas etapas de su historia institucional, historia muy conocida por quienes vivimos en la región, y esas experiencias vividas servirán de peldaños para alcanzar su nivel de desarrollo genuino. Pero la lectura atenta de sus principios filosóficos revela la evolución de su propia identidad, punto que se quiere resaltar en este escrito.
Aquellos primeros doce objetivos fundacionales nos legaron una impronta innegociable: la vocación experimental, el rigor técnico, la investigación agropecuaria aplicada, la transferencia de tecnología adaptada a nuestras condiciones ecológicas y el compromiso directo con el desarrollo productivo. Éramos —y debemos seguir siendo— la gran palanca del desarrollo agroalimentario de los Llanos Occidentales.
Años más tarde, las reformulaciones institucionales vinieron a enriquecer esta visión con un sentido profundo de justicia social, democratización e inclusión. Se declaró a la UNELLEZ como una institución de referencia para el desarrollo sustentable, abierta a las masas sin exclusión, y llamada a contribuir a la consolidación intelectual y espiritual de nuestro pueblo.
Hoy, a 51 años de distancia, debemos preguntarnos con absoluta franqueza académica: ¿han sido contradictorias estas dos visiones? La respuesta es un rotundo no. No hay antinomia entre el rigor científico y el compromiso social. No hay oposición entre la excelencia técnica y la masificación incluyente. La verdadera tragedia de una universidad no ocurre cuando amplía sus puertas, sino cuando olvida que dentro de sus aulas debe cultivarse la ciencia de mayor calidad para resolver los problemas de su entorno.
III. El diagnóstico del presente y el imperativo de la Refundación
Celebrar 51 años no puede limitarse a la complacencia del pasado. La mejor manera de honrar a los fundadores es mirar el presente con lucidez y autocrítica.
Los Llanos Occidentales de hoy nos plantean desafíos inéditos. La crisis climática, la necesidad imperiosa de soberanía agroalimentaria, la aceleración de la transformación digital, la biotecnología y las nuevas exigencias de la educación superior nos exigen superar el inmovilismo. La UNELLEZ no puede ser una espectadora pasiva de las dificultades de su región; debe volver a ser el faro científico y tecnológico que orienta las decisiones productivas, ambientales y comunitarias.
Por ello, en este 51.° aniversario, el llamado........
