Adiós a los smartphones
Compartir
Hace días que venía preparando una columna sobre el Renacimiento, Maquiavelo y la política contemporánea a raíz de una declaración del presidente argentino (muy maquiavélica, por lo demás) en la que proclamaba la «muerte de Maquiavelo».
Sin embargo, habiendo leído hoy un artículo de Mary Harrington para el New York Times que se titula Thinking is Becoming a Luxury Good («Pensar se está convirtiendo en un lujo», en español), opté por cambiar de tema en el último momento.
Harrington parte de un contraste inquietante. Durante décadas, los niveles de coeficiente intelectual aumentaron de forma sostenida en casi todo el mundo desarrollado, pero hoy esa capacidad cognitiva parece estar infrautilizada o, peor aún, en retroceso.
En la última década, los índices de alfabetización adulta se estancaron o empezaron a caer en la mayoría de los países de la OCDE, con descensos especialmente pronunciados entre los sectores más pobres y la población infantil.
¿La causa? Dicho llanamente, el consumo de contenidos en el teléfono móvil, donde los textos largos fueron desplazados por imágenes y videos breves, esto es, por formatos diseñados para captar atención inmediata, exigir poco esfuerzo cognitivo y recompensar la gratificación rápida.
Y es que, en efecto, el entorno digital está diseñado para eso:........
