¿Quién paga la cuenta?
“¿Y mi plata?”, pregunta el líder comunitario al joven que entrega las sillas… “Toca que vaya a la sede”, responde el encargado de apilar los asientos… Al caer la tarde, un grupo de vecinos se reunirá en un salón del barrio para escuchar la intervención del candidato de turno, sin saber bien de quién se trata y qué representa, a cambio de un sándwich con gaseosa. Nada de lo que está sucediendo en esas cuatro líneas de este párrafo es gratis, la democracia cuesta, diría cualquier desprevenido, muy a pesar de los innumerables esfuerzos que se hacen para cuidarla.
Alquiler de sillas, transporte, sonido, pregoneros, camisetas, gorras, pasacalles, volantes, refrigerios y........
