Aterrizamos o Cepeda será presidente
Tal y como van las cosas, si la centro-derecha no corrige el rumbo, el próximo presidente de Colombia será el heredero de Petro: Iván Cepeda. Y no porque la mayoría del país sea de izquierda, sino porque quienes creemos en la libertad, el orden y la iniciativa privada seguimos hablándonos entre nosotros, desconectados de los millones de colombianos que a diario se enfrentan a la pobreza.
En Colombia, cerca del 80 % de los ciudadanos vive en estratos 1, 2 y 3 y la informalidad supera el 55 %. Es decir, más de la mitad del país vive del rebusque. Esas mayorías, que sufren el rigor de la pobreza y la falta de oportunidades no están pendiente de debates macroeconómicos ni de megaproyectos, y mucho menos de los escándalos del gobierno.
Sus preocupaciones son mucho más simples y urgentes: el mercado que cada vez rinde menos, el arriendo que no admite retrasos, que no les roben el celular en una esquina, que los hijos puedan ir al colegio y, ojalá, algún día a la universidad, que esos muchachos no caigan en la droga ni enfrenten un embarazo adolescente, o simplemente que no les corten el agua o la luz por falta de pago. Esa es la Colombia real.
Entonces, si la centro-derecha quiere ganar, debe aterrizar su discurso en el metro cuadrado del ciudadano, ir más allá de tecnicismos y cifras frías, para presentar propuestas claras que permitan reducir sus problemas, generar oportunidades, recuperar la seguridad y mejorar la calidad de vida de las familias. Si no conectamos con esas mayorías, la izquierda populista volverá a imponerse.
Y ojo, esta no es una pelea entre “tigres y palomas”. Se trata de la diferencia entre un país que defiende las libertades y la democracia, y otro arrastrado por una izquierda derrochona y corrupta que socava las instituciones, espanta la inversión y debilita la Fuerza Pública.
No perdamos el foco, a quien debemos derrotar es al gobierno que pactó con delincuentes para elegirse, el de la fracasada “paz total”, el que nos tiene nadando en 300 mil hectáreas de coca, el que llevó al sistema de salud al colapso, debilitó a Ecopetrol y aumentó la deuda en $388 billones; el mismo que normalizó el escándalo y el delito.
Por lo tanto, si queremos evitar que este desastre continúe en la Casa de Nariño, además de interpretar a las mayorías, debemos votar la Gran Consulta el 8 de marzo y fortalecer una candidatura que cohesione a la centro-derecha en la primera vuelta; luego unirnos sin titubeos en la segunda con quien gane entre Paloma y Abelardo.
De lo contrario, Iván Cepeda será presidente.
