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Cuando una demencia hace aflorar un artista oculto

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28.09.2026

Durante gran parte de su vida, el paciente número 5 fue un empresario de éxito. Nunca había pintado ni había mostrado un interés especial por el arte. Pero alrededor de los 56 años, algo empezó a cambiar. Los colores y los sonidos parecían cobrar una intensidad nueva e incluso, en ciertos momentos, sentía que su mente funcionaba de otra manera, que era más creativa. Fue entonces cuando comenzó a pintar.

Y no se trató de una afición pasajera, no. Con el paso de los años, sus pinturas se hicieron cada vez más precisas y detalladas. Podía pasar horas trabajando en una sola línea. Su habilidad siguió creciendo hasta el punto de que sus obras llegaron a ganar varios premios en exposiciones de arte.

Pero mientras aquel artista inesperado parecía despertar, otras capacidades comenzaban a apagarse. Su capacidad para comunicarse se deterioraba y su comportamiento social empezó a cambiar. Padecía una demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a los lóbulos frontales y temporales del cerebro. Quienes la padecen pueden perder el filtro social y decir cosas inapropiadas, repetir una misma conducta una y otra vez o tener cada vez más dificultades para encontrar las palabras y comunicarse.

La historia parece contradictoria. ¿Puede una demencia, paradójicamente, revelar al artista que permanecía oculto?

Un fenómeno excepcional, pero........

© The Conversation