Crisis petrolera: la UE tiene pocas opciones para limitar el impacto económico de la guerra en Irán y evitar una recesión
Después de que Estados Unidos e Israel iniciaran sus ataques militares contra Irán el 28 de febrero pasado, los mercados del petróleo y el gas se sumieron en el caos y los precios de la energía se dispararon. Los precios del petróleo crudo Brent son un 20 % más altos que a finales de febrero. Pasaron de rondar los 70 dólares por barril a finales de febrero a superar rápidamente los 100 dólares, antes de caer a alrededor de 90 dólares el 10 de marzo. La principal razón de la caída fue el anuncio del presidente Trump, para calmar los mercados, de que la guerra terminará “muy pronto”.
La caída de los precios del petróleo recuerda a los acontecimientos que siguieron a los aranceles del “Día de la Liberación” de abril de 2025. Tras el anuncio, los mercados bursátiles se desplomaron, pero cuando Trump suspendió los aranceles –apenas unos días después– el mercado bursátil respondió con una nueva subida, al igual que los precios del petróleo han caído en respuesta a sus garantías sobre el fin de la guerra.
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Si la guerra realmente está llegando a su fin, los mercados pueden tener razón al empezar a bajar los precios, pero hay una salvedad a este optimismo. La guerra no es lo mismo que los aranceles: la Administración estadounidense puede imponer y suspender los aranceles, pero si Irán rechaza las posibles condiciones para poner fin al conflicto, este continuará.
A pesar del anuncio de Trump, sigue sin estar claro cuándo volverá a la normalidad la producción de Oriente Medio y la vital ruta marítima del estrecho de Ormuz, por la que........
