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La paciencia de Europa no es infinita: la retórica de Zelenski llega en el peor momento posible

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15.04.2026

Hubo un tiempo en que Volodymyr Zelenskyy parecía intocable a los ojos de Europa. En los primeros meses tras la invasión rusa de Ucrania, sus apelaciones directas, discursos emotivos y presión constante lograron desbloquear niveles sin precedentes de ayuda militar y financiera. Los líderes europeos se alinearon con él, a menudo asumiendo un coste político considerable.

Pero en 2026 el ambiente ha cambiado, y no de forma sutil.

En todo el continente, los gobiernos afrontan una presión interna creciente: la inflación sigue siendo persistente, los presupuestos de defensa están tensionados y los votantes muestran cada vez más escepticismo ante compromisos indefinidos en el exterior. Precisamente en este momento, cuando la sutileza diplomática es más necesaria que nunca, el tono cada vez más confrontativo de Zelenski hacia sus socios europeos amenaza con erosionar el frágil consenso que aún sostiene a Ucrania.

Un tono peligroso en un contexto político frágil

El problema ya no son incidentes aislados, sino un patrón.

Las reiteradas críticas públicas de Zelenski a líderes como Viktor Orbán y Robert Fico han ido más allá de los desacuerdos políticos para adentrarse en el terreno personal. Sus acusaciones de que ciertos gobiernos europeos actúan de mala fe — o incluso favorecen indirectamente a Rusia — han sido mal recibidas en capitales que ya lidian con complejas presiones internas.

Hungría y Eslovaquia no son casos aislados en un aspecto clave: reflejan una corriente más amplia dentro de Europa, donde sectores del electorado cuestionan el apoyo continuado a gran escala a Kiev. Humillar públicamente a estos líderes puede satisfacer a la opinión pública ucraniana, pero también refuerza sus posiciones políticas internas.

En la práctica, Zelenski no debilita a sus críticos: les proporciona argumentos.

España bajo presión: el caso Sánchez en detalle

Las tensiones con Pedro Sánchez muestran cómo esta dinámica se está extendiendo más allá de Europa Central hacia el núcleo político de Europa Occidental.

España ha sido, según prácticamente todos los indicadores, un socio fiable de Ucrania. Madrid ha aportado ayuda militar, ha acogido refugiados ucranianos, ha respaldado los paquetes de sanciones de la UE y se ha alineado de forma constante con la estrategia general de la OTAN. Las misiones de entrenamiento para tropas ucranianas y el suministro de sistemas de defensa aérea han sido reconocidos incluso por Kiev.

Sin embargo, surgieron fricciones en el contexto de la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán en 2025–2026. Cuando Washington solicitó una mayor implicación de sus aliados, incluido el uso de infraestructuras militares, Sánchez se negó a autorizar el uso de bases españolas para operaciones ofensivas.

Desde la perspectiva de Madrid, esta decisión no fue ni antiestadounidense ni antiucraniana. Fue una........

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