Arraigo y resiliencia: «Por qué se regresa al lugar del desastre», por Rafael A. Sanabria
Arraigo y resiliencia: «Por qué se regresa al lugar del desastre», por Rafael A. Sanabria
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El retorno de las poblaciones a sus lugares de origen tras sufrir una catástrofe natural –sabiendo de antemano que la amenaza sigue latente– es un fenómeno recurrente que desafÃa la lógica pragmática de la supervivencia.
Frente al riesgo inminente de una nueva réplica, inundación o deslave, la decisión de volver no responde a la irracionalidad, sino a una compleja red de factores cognitivos, económicos, imperativos ontológicos y, de manera muy profunda, a dinámicas sociológicas estructurales que vinculan al colectivo con su territorio.
Sin embargo, este comportamiento suele ser objeto de severos juicios externos; quienes observan el fenómeno desde la barrera de la seguridad tienden a calificar de insensatos o irresponsables a los que regresan, revelando una profunda brecha de empatÃa, un sesgo de privilegio y una total incomprensión de las estructuras existenciales y sociales que sostienen la vida humana en comunidad.
Sin embargo, este comportamiento suele ser objeto de severos juicios externos; quienes observan el fenómeno desde la barrera de la seguridad tienden a calificar de insensatos o irresponsables a los que regresan, revelando una profunda brecha de empatÃa, un sesgo de privilegio y una total incomprensión de las estructuras existenciales y sociales que sostienen la vida humana en comunidad.
Para comprender a fondo por qué una comunidad regresa al peligro, es indispensable abordar la dimensión ontológica, es decir, la naturaleza del ser y su existencia.
Desde la fenomenologÃa existencial, representada por Martin Heidegger (1951) con su noción de habitar (Bauen, Wohnen, Denken), el espacio no es una mera coordenada geográfica o fÃsica, sino la condición misma de posibilidad del ser-en-el-mundo (Dasein).
Para el ser humano, ser significa estar arraigado en un lugar, por lo que el desastre natural provoca lo que Anthony Giddens (1990) denomina una pérdida de la seguridad ontológica, definida como la confianza fundamental en la continuidad del entorno y de la vida cotidiana.
Regresar al lugar de la catástrofe es, en esencia, un esfuerzo imperativo por reparar esa quiebra existencial, prefiriendo la amenaza fÃsica conocida a la total desestructuración identitaria que implica el destierro definitivo.
Cuando el observador externo juzga desde la comodidad de un entorno intacto, comete el error de evaluar la situación desde una lógica abstracta: para el crÃtico, la casa destruida es solo ladrillos y peligro, mientras que para el damnificado es el soporte de su........
