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El espejo amargo, por Omar Ávila

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09.06.2026

El espejo amargo, por Omar Ávila

X e Instagram: @OmarAvilaVzla

En política, hay una forma muy precisa de arruinar lo que se toca con oro en las manos, y en Venezuela esto parece ser la norma.

La recién sancionada Ley para el Fomento y la Promoción del Café merece leerse con detenimiento, y una buena forma de hacerlo es comparar dos eras: la del país que fue potencia agroexportadora y la del que hoy celebra como «récord histórico» lo que apenas es una fracción de lo que producía.

En 1998, Venezuela producía cerca de 1.550.000 quintales de café; consumía unos 950.000 internamente y exportaba alrededor de 600.000 cada año. Para ese momento había en el país unas 85.000 familias productoras de café, que generaban más de 24 millones de jornales de trabajo al año, y el sistema se apalancaba sobre el Fondo Nacional del Café.

Ese fondo se mantuvo hasta el año 2000, cuando fue eliminado y reemplazado por la Corporación Venezolana del Café, que terminó hundiendo la actividad.

El sector se hundió hasta tocar fondo en 2013, con apenas unos 500.000 quintales, y desde entonces se ha recuperado de forma parcial.

Y aquí aparece el dato que define el artículo de hoy: sobre esa recuperación, el Gobierno y el gremio cuentan dos historias incompatibles.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que la producción nacional de café alcanzó un récord histórico de aproximadamente cuatro millones de quintales durante el período 2025–2026, de los cuales 2,1 millones se habrían destinado a exportación.

Pero Fedeagro, que mide el sector real, reporta para 2025 una producción cercana a 1.200.000 quintales y exportaciones de apenas 110.000 –el 10% de lo cosechado–, que generan unos 30 millones de dólares al año.

Es decir, el Gobierno proclama producir más del triple de lo que registra el gremio, y dice exportar veinte veces más de lo que el sector logra colocar........

© Tal Cual