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Un ridículo para recordar y para no plagiar

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29.04.2026

Un ridículo para recordar y para no plagiar

Arbeloa, durante el encuentro ante el Betis en La Cartuja / Joaquin Corchero / AFP7 / Europa / Europa Press

El de vocero, aquél que habla en nombre de otro, no tiene por qué ser un oficio indigno. Todo lo contrario. Trasladar a la opinión pública la idea o la voz de una institución o un presidente no es nada sencillo. Se trata de un ejercicio en el que hay que verbalizar el mensaje, a menudo demagógico y perverso, con mucha determinación, buena literatura y un gran sentido del sesgo para acabar convirtiendo una verdad a medias - a veces, una mentira - en verdad absoluta. Mis respetos a quien se gane la vida en semejante contexto, disfrazando el discurso con los tintes que le........

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