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Gracias, chicos

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01.07.2026

Personalmente, amo el fútbol. Reconozco que disfruto mucho de la alegría que representa ver un partido, del sentido de pertenencia cultural que implica cantar un himno nacional antes de un juego. Amo la pasión de un coach desde afuera liderando un grupo de 11 humanos que quieren ganar o ganar.

En estos días de Mundial veo cómo se están experimentando taquicardias, nudos en la garganta y lágrimas por el destino de un balón de cuero empujado por 22 desconocidos. Visto desde la mirada aislada del desapego, el fútbol parece un absurdo; visto desde adentro, es un espejo de la condición humana. Siempre he dicho que el fútbol es como la vida: a veces estás feliz creyendo que eres el más grande del mundo y al segundo siguiente recibes un gol del contrincante en la cara. Emociones, pasiones, competencia. Eso es el Mundial.

El fútbol no es un simple deporte, sino la religión laica más grande del planeta, porque toca fibras sagradas de nuestra psicología que ninguna otra actividad logra rozar. Hace unos años, en México, tuve que ver el famoso partido que Colombia perdió con Brasil en el........

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