La Haya queda cerca de La Chingada
“El objeto de la persecución es la persecución. El objeto de la tortura es la tortura. El objeto del poder es el poder”.George Orwell, 1984
“El objeto de la persecución es la persecución. El objeto de la tortura es la tortura. El objeto del poder es el poder”.
Hay de ironías a ironías. Esta es de las que son reconocibles de inmediato: Claudia Sheinbaum realizó una estancia de investigación en Berkeley mientras preparaba su doctorado —otorgado por la UNAM, conviene precisar—. Ahora, desde el Centro de Derechos Humanos de esa universidad pública estadounidense, llega un expediente sobre la persecución de periodistas y defensores durante el sexenio de su mentor. ¡Vaya! Resulta que en Berkeley la izquierda —la real, no la coartada que usa la 4T— sabe que investigar al poderoso es progresista. Aquí, para cierta “izquierda, progresista” de cuarta, el progresismo equivale a pedirle autógrafos y defenderlo con una playera que diga “no somos iguales”.
El trabajo de la mencionada institución estadounidense se llama Under Attack. Su tesis no es que una mañanera en que AMLO anduvo de mal humor equivalga, por sí sola, a un crimen de lesa humanidad. Examina algo mucho más inquietante: la posibilidad de que los señalamientos del entonces presidente López Obrador, el acoso digital que alentó, el espionaje militar que permitió, el uso abusivo de procesos legales que toleró y la violencia que instruyó se ejerciera contra quienes investigaban al poder hayan integrado un patrón de persecución de su sexenio.
A López Obrador le gustaba llamar “adversario” a cualquiera que hiciera preguntas. Nos consta, nadie no los cuenta. Y Berkeley se tomó el trabajo de averiguar qué ocurría después de los pronunciamientos de AMLO, cuando se apagaban las cámaras y seguían encendidos los teléfonos intervenidos por el gobierno obradorista (Accountability for Crimes in Mexico - Berkeley Human Rights Center ).
Y encontró mucho. Lo que se dice........
