El hombre que tapó el pozo
“Sólo una cosa no hay. Es el olvido.”Jorge Luis Borges
“Sólo una cosa no hay. Es el olvido.”
Octavio Romero Oropeza encontró finalmente un hoyo que sí supo cerrar: el de su declaración patrimonial. Después de seis años al frente de Pemex, donde los agujeros se multiplicaron con admirable disciplina, llegó al Infonavit y pidió que sus bienes, ingresos, cuentas, vehículos, inversiones, joyas, obras de arte y hasta su sueldo quedaran lejos del escrutinio público. El Comité de Transparencia de la 4t, siempre dispuesto a transparentar la obediencia, aceptó.
No sé qué esconde Romero Oropeza. Tal vez nada… Precisamente para no tener que adivinar se inventaron las declaraciones patrimoniales. En 2024, la última vez que permitió mirarlas, reportó 3.2 millones de pesos de salario, otros 846 mil 828 pesos por actividades empresariales, una casa, departamentos, terrenos e inversiones. Ahora no podemos saber qué conserva, qué vendió, qué nuevo adquirió ni cuánto gana. La austeridad republicana también tiene menaje de casa, pero esta se cubre con una sábana.
La reserva posee, además, dos exquisitas sincronías. El 4 de agosto, Claudia Sheinbaum firmó un decreto para transparentar la información del gobierno federal. Romero Oropeza había solicitado ocultar la suya y el Infonavit decidió mantenerla bajo llave. Así funciona la transparencia en la 4T: la Presidenta abre las ventanas mientras sus funcionarios bajan las persianas.
El patrimonio privado de Oropeza quedó oculto; su patrimonio público, por desgracia, está a la vista de........
