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Ley General en HCTI y Pronaces: Soberanía nacional y desarrollo científico a favor de México

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10.02.2026

La depredación del país durante el neoliberalismo alcanzó dimensiones tan destructivas que, incluso, casi toda la agenda nacional —reconfigurada en el primer gobierno de la Cuarta Transformación— adoptó un carácter de urgencia y prioridad. Mientras que en administraciones pasadas la ciencia, la innovación y la tecnología fueron agendas de élites, caracterizadas por el dispendio, la simulación y hasta la banalización, la corrupción y el saqueo, en 2018 México dio un golpe de timón a las políticas públicas en materia de humanidades, ciencias, tecnologías e innovación (HCTI). El sector se transformó de raíz a favor de la soberanía nacional y del bienestar del pueblo de México.

Las palabras del expresidente Andrés Manuel López Obrador fueron guía y principio rector para el sistema nacional de HCTI: “ciencia para beneficiar a la humanidad y no una humanidad al servicio de la ciencia”. Por ello, cuando en 2018 llegamos a un Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) sin la “H” de humanidades y encontramos una institución dispendiosa, ineficiente, ineficaz y cooptada por intereses creados, fue necesario emprender un plan de trabajo sólido para una transformación real y no meramente cosmética. Esto fue lo que se logró en seis años.

El desafío fue mayúsculo: desarticular lo que López Obrador había definido, con amplia razón, como “la mafia de la ciencia”, y al mismo tiempo orientar todos los esfuerzos de investigación en HCTI hacia avances científicos y tecnológicos soberanos, capaces de incidir en la resolución de problemáticas nacionales concretas que, por su importancia y gravedad, requerían atención urgente y soluciones integrales. Así surgieron los Programas Nacionales Estratégicos del Conacyt, popularmente conocidos como Pronaces, algunos de ellos con énfasis en retos tecnológicos específicos y con prioridades fijadas por el propio presidente López Obrador.

El objetivo de la transformación se complejizó cuando descubrimos el arraigo y la normalización de triquiñuelas institucionales y estructurales que permitían, por ejemplo, transferencias millonarias de recursos del pueblo de México a intereses privados, a través de fideicomisos o de programas presupuestales como el PEI (Programa de Estímulos a la Innovación). Colocar la “H” de las humanidades por delante y hablar en plural de las ciencias y las tecnologías, con un enfoque de pluralidad epistémica y respeto a nuestros saberes tradicionales y vernáculos, no fue un gesto cosmético. Implicó desarrollar un enfoque que trascendiera a la academia para tomar con seriedad a los sectores productivo, social y público. Tampoco fue fácil, pues supuso una batalla contra las mentiras de grupos privilegiados que durante años habían tejido fuertes lazos de........

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