¿Llegó, por fin, la hora de Colombia?
Durante décadas, la imagen internacional de Colombia estuvo condicionada por el narcotráfico, la violencia y la debilidad institucional. Iniciativas como el Plan Colombia contribuyeron a recuperar el control territorial y fortalecer las capacidades institucionales. Sin embargo, transformar la reputación internacional de un país es más complejo que modificar sus realidades inmediatas.
El Acuerdo de Paz de 2016 dejó pendientes desafíos estructurales. La justicia transicional (JEP) ha enfrentado cuestionamientos y críticas de sectores que consideran insuficientes sus sanciones contra las FARC. Paralelamente, la persistencia de grupos armados y economías ilegales puso a prueba la estrategia de «Paz Total», que terminó enfrentándose a una cruda realidad territorial.
Hoy Colombia se encuentra ante una nueva etapa. La administración del presidente Abelardo De La Espriella ha situado el orden, la inversión privada, el control fiscal, la justicia y el combate frontal a la criminalidad organizada en el centro de su agenda. En sus primeras semanas, el Presidente ha mostrado un admirable ritmo de trabajo, acompañado por la finura estratégica de la Cancillería y la discreción operativa de la Vicepresidencia. Sin embargo, el verdadero criterio para evaluar cualquier liderazgo será su capacidad para convertir esa energía en resultados verificables y constitucionalmente sólidos.
Si lo logra, Colombia podría superar las modestas expectativas a las que la ciudadanía se ha acostumbrado. La lucha........
