De la bomba atómica al microchip
Algo similar ocurre con el tema de las civilizaciones. En toda —en toda— la historia universal, así se hable de la egipcia o la sumeria o la griega, etcétera, solo han existido, en estricto sentido, dos civilizaciones: la agrícola y la industrial. Y cada una ha sido detonada por un pequeñísimo elemento. La primera, iniciada por una humilde semilla sembrada, y la segunda, por la modesta máquina de vapor. Y la nueva, la tercera, la que nos está avanzando ahora, la de la inteligencia, fue impulsada por el microchip, elemento de proporciones menores a una uña o como un grano de arroz.
La sencilla semilla, sembrada hace 10.000 años, trajo la civilización agrícola y sirvió para que los humanos cambiaran su cosmovisión y elevaran el concepto que tenían de ellos mismos. A diferencia del cazador-recolector, ya no estarían inermes, pendientes de la floración y de los frutos, sino que advirtieron que podían manejar lo viviente, multiplicar las plantas y domesticar los animales. Su relación con el mundo se modificó.
Vinieron las aldeas, los excedentes en la producción y el comercio. La propiedad privada: quien coseche el suelo será dueño del producto y de la tierra. El tiempo cíclico, medido de acuerdo con las etapas de siembra y........
