La insolvencia empresarial exige una lectura rigurosa y territorial
Para una adecuada comprensión de lo que ocurre en el mundo empresarial colombiano se requiere una mirada integral, alejada de interpretaciones apresuradas y cercana a la realidad de las regiones. Analizar la insolvencia exige salir de la comodidad del escritorio, contrastar la información y entender las particularidades de un tejido empresarial diverso, dinámico y en transformación.
Las cifras deben leerse en contexto. Colombia superó en 2025 los 1,8 millones de empresas activas y mantiene una dinámica de crecimiento sostenido, con más de 311.000 nuevas matrículas frente a 209.000 cancelaciones, lo que implica un crecimiento neto superior a 100.000 unidades productivas.
En ese universo, las liquidaciones representan menos del 0,03 por ciento, una proporción que permite dimensionar correctamente el fenómeno.
Para profundizar en el análisis, es importante aclarar que la Superintendencia de Sociedades ha clasificado las empresas en categorías A, B y C, con el propósito de brindar un tratamiento diferenciado según las necesidades técnicas de su tamaño y características. Las empresas tipo A corresponden a aquellas con mayores ingresos y, por tanto, con mayor incidencia en el crédito dentro de los procesos concursales. En el otro extremo, las tipo C agrupan a las micro y pequeñas empresas, que concentran una parte significativa del tejido productivo del país y presentan dinámicas particulares en materia de acceso a financiación y........
