Hecho a mano
En cada taza de café hay una historia que comienza en las manos de quien recoge sus frutos. Un oficio que exige conocer la planta, reconocer cuándo una cereza ha madurado y saber cuál está lista para la cosecha. De esa experiencia, adquirida recorriendo los cafetales, depende la bebida que disfrutamos.
El caficultor cuida el cultivo y trabaja para obtener una buena cosecha; el recolector conoce los tiempos de la planta y elige los frutos maduros. Como las cerezas alcanzan su punto en momentos distintos, debe seleccionarlas una a una y dejar en las ramas las que siguen verdes para la siguiente cosecha. Esta práctica favorece la calidad y el prestigio mundial del café colombiano.
En Colombia, muchos de los cafetales........
