Automóviles y motos: ¿cuál es el afán?
Colombia parece estar declarando una guerra contra las cámaras de fotodetección. Desde el Gobierno nacional hasta congresistas y concejales cuestionan su instalación, su operación y el destino de los recursos recaudados. Algunas críticas son legítimas: existen concesiones cuestionables, señalización deficiente y lugares en los que la reducción abrupta del límite sugiere un diseño para sorprender al conductor y no para proteger vidas. Todo eso debe corregirse. Pero, como sostuve en una columna anterior, el enemigo no son las cámaras: son el exceso de velocidad y la siniestralidad vial.
La discusión revela, además, algo más profundo. ¿Por qué nos molesta tanto que la velocidad máxima urbana sea de 50........
