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Víctor Corcoba Herrero: «El espíritu social nos llama a unirnos; a ser uno para todos y todos para uno»

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22.06.2026

En unas sociedades cada vez más heterogéneas y diversificadas, resulta imprescindible avalar una interacción armónica y una voluntad positiva, deseosa de allanar los caminos a las diferentes culturas y cultos, al menos para poder convivir próximos. En este sentido, dicha convivencia constituye el fundamento vital de la humanidad; y, como tal, debe ser reconocido a la vez que consolidado, patrimonio común, conscientes de que todos debemos estar preparados para tomar el timón existencial, en comunión y en comunidad. Por desgracia, cada uno suele mirar demasiado a sus propios intereses mundanos y olvida que hay cosas que nos incumben a todos y que debemos cuidar. Nos toca dejar el impulso solitario y coger las llaves del corazón, para entendernos y atendernos.

Hemos de conciliar realidades, pero sobre todo tenemos que reconciliar talantes. Hoy lo sabemos todo, o al menos eso pensamos al estar muy informados, pero nos movemos con las entretelas dañadas. Apenas nos conmueve nada, la pasividad nos envenena los latidos y la indiferencia nos aletarga el pulso. Únicamente nos preocupa lo nuestro, que lo ocupa todo en nuestros quehaceres cotidianos, sin apenas importarnos que los conflictos aumenten y que la inflación debilite las economías, repercutiendo en los más pobres, que tampoco cuentan con una red de seguridad. Por si esto fuera poco, los países de renta baja y los nidos de pocos ingresos, que son quienes  menos culpa tienen de la crisis climática, son asimismo quienes más sufren sus efectos angustiosos.

La corporación se humaniza cuando se sustenta en el amor, no en los honores o en los beneficios que puede reportarnos. Nuestra esperanza está en la sana familia, que es la que se hace referente y referencia, a la colectividad civil. La familia armónica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el brío de la inspiración, que todo lo perdona y absuelve; siendo cuna, casa y escuela de vida humana. Sin........

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