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Ramiro Grau Morancho: «Don Miguel Bernad, o la voluntad»

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25.05.2026

Me pide don Miguel Bernad un Prólogo para su libro de memorias, y no puedo negarme.

Primero porque somos amigos desde hace décadas, y segundo porque es un honor para mí poder presentar a una recia personalidad castellana, que he conocido y tratado desde hace muchos años, y nunca he cogido en un renuncio.

Para mí Miguel es, sobre todo, y por encima de todo, una gran persona, honrada, cabal y decente, y con una fuerza de voluntad de hierro, que le ha permitido sobreponerse a la persecución que ha sufrido –y posiblemente sigue sufriendo- de todo el aparato represor del Estado español.

Estado que le encarceló injustamente, durante nueve meses, en condiciones muy severas, para intentar quebrar su voluntad de hierro, y haciéndole compartir celda con enfermos que podían contagiarle enfermedades que podían acabar con su salud, y llevarle a una muerte “natural”…

Jueces presuntamente prevaricadores que le hicieron la vida imposible, con la anuencia de unas fiscalía casi siempre a las órdenes del gobierno de turno, y don Alejandro Luzón es una rara avis en esa fauna fiscal, de la que he formado parte durante más de una década de mi vida laboral.

Ha sufrido carceleros, que no merecían el  nombre de funcionarios de prisiones, que le llevaron esposado a operarse de cataratas, hasta que un médico como Dios manda exigió que le quitaran las esposas, porque en esas condiciones se negaba a operarle.

¿Y quién era ese «peligroso criminal…»?

Pues un Letrado, por oposición libre, del Ayuntamiento de Madrid, y Director de Personal de la Corporación, con miles de trabajadores a sus órdenes, y que no había merecido el mínimo reproche, penal o administrativo, en los setenta y tantos años anteriores.

Vamos, que tenía una hoja penal más limpia que una patena…

Pero claro, había tenido la osadía de denunciar a la Infanta Cristina, y sus tejemanejes, y claro esa era una línea roja que el Estado........

© Periodista Digital