Leyes inhumanas disfrazadas de derechos humanos
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Abandonar a un hijo menor de edad en la Unión Europea (UE) para que la Administración se ocupe de él no conlleva entregarlo ipso facto en la Embajada de su país para que se encarguen de él, lo repatrien en 48 horas y sancionen a sus padres por un acto tan irresponsable. Máxime cuando ese delito lo cometen sus progenitores para que, cuando el menor (eufemísticamente llamado “menor no acompañado”) adquiera la mayoría de edad, pueda reclamar la reagrupación familiar y que toda se instale en el país de acogida.
¿Esto son derechos humanos o leyes inhumanas que favorecen el delito, la paternidad irresponsable, la malicia de determinadas oenegés que viven del negocio y la subvención, y la connivencia y conveniencia del país de origen? Porque hay que tener tragaderas para aceptar tal despropósito. Estos menores (“menas”) se incorporan al sistema de tutela después de viajar en avión, junto a sus padres, habiendo hecho unos días de turismo por distintas partes del país y escogiendo la localidad que más les gusta a sus progenitores para que su hijo resida los siguientes años como “menor no acompañado”.
En un reportaje en ABC, varios de estos menores cuentan su caso, afirmando que sus padres les “obligaron a dejar atrás mi vida, mis amigos y mis sueños” para pasar de ser un adolescente de familia acomodada a un menor abandonado y tutelado en un país que no es el suyo. “A más de 750 kilómetros de distancia” (uno está en Murcia y otro en San Sebastián), “ambos menores estudiaron en un centro educativo de Tánger y viven una realidad paralela dirigida a conciencia por sus progenitores e ideada, en su país de origen, por personas que les asesoran a dejar a sus hijos para lograr la reagrupación familiar en España cuando ellos –los menores- sean regularizados. Es el objetivo final de la comisión de este........
