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La mejor sanidad del mundo, hasta que llegó el coronel Tapioca

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26.07.2026

La verdadera historia detrás de la Odisea de Homero: no iban por mujeres, sino por el 'petróleo' de la época

Anoche tuve un sueño, más bien pesadilla, donde me veía ingresado en el pasillo de urgencias, de un hospital público español. Me hallaba inmóvil, atado y mudo, sobre una camilla, cuando, de repente, me vi rodeado por un grupo de personas que no había visto en mi vida, todos con batas blancas, brincando a mi alrededor, mientras gritaban: “AL REBOTE, AL REBOTE, ESPAÑOL EL QUE NO BOTE”. Imagínense mi impotencia; no por no poder ´botar´, sino por no poder gritar aquello de ´ Deus lo vult´, y acto seguido, liarla. Fue entonces cuando, tras gritar ¡VADE RETRO SATANÁS!, desperté.

Puede existir en España, que no lo sé, un laureado restaurante con la mejor cocina del mundo. Sin embargo, por las leyes de la física, tan solo podrán disfrutar de su buen hacer, un número limitado de personas; exactamente, las que caben sentadas en las mesas. Sin embargo, no por ello dejará de ser el mejor restaurante del mundo, mientras no se reviente su capacidad.

Ahora imaginemos que los propietarios decidieran atender a más comensales de los que caben. Obviamente, el famoso restaurante dejará de serlo, ipso facto, convirtiéndose en una fonda con ínfulas.

LA MEJOR SANIDAD DEL MUNDO TROPICAL

Y esta historia viene a cuento de que, posiblemente, en España tengamos la mejor sanidad del mundo, y así lo creo, en cuanto medios y profesionales cualificados, pero su eficiencia se convierte en tercermundista, cuando, por demagogia barata, y Dios sabe qué, se meten en ella a más pacientes de los que caben, convirtiendo urgencias, y las listas de espera, en algo más propio de una república bananera.

Y, así, nos encontramos con una sanidad, la española, donde los pacientes de más edad, que, para más inri, son los que estuvieron cotizando toda su vida para el mantenimiento de esa sanidad pública, se ven relegados tras una marabunta de recién llegados, donde prevalece su juventud, sobre el hecho cierto, de no haber cotizado en su vida un solo euro, para la creación y mantenimiento de esa sanidad que ahora disfrutan gratis. Y claro, todo lo gratis, tiene un gran poder de convocatoria. Póngase una pinza en la nariz y entre usted en un centro de Salud, o en cualquier hospital público español, y sabrá de lo que hablo.

ES DE MAL NACIDO, NO SER AGRADECIDO

Pero es que, además, una parte de esos nuevos usuarios, gratis total, de la Sanidad Pública Española, son los que, alborozados y henchidos, coreaban, entre brinco y brinco, «español el que no bote». Un cántico que se hizo viral en Madrid, durante las celebraciones previas a la final del Mundial de Fútbol de 2026. Y no en Barcelona, o Bilbao, que también, sino en Madrid. La verdad es que ´esto´ de los nuevos españoles, da que pensar.

LA SANIDAD PÚBLICA ESPAÑOLA, EN 2026

La pregunta, ahora, sería si ha bajado la calidad de la sanidad pública en España, si la comparamos con la existente hace 25 años.  Para poder conocer la respuesta, dicha cuestión habría que planteársela a los ´españoles viejos´; no viejos por edad, que también, sino por antigüedad de su DNI, que, por razones obvias, serían los........

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