Leer, ¿una rareza?
Las Tunas.- “Mama, me cogí leyendo”. La frase cayó sobre la mesa con la ligereza de quien cuenta una travesura. Nadie levantó la voz, nada parecía escandalizado. Era un repaso de Matemáticas cualquiera, con ese murmullo infantil donde casi todas las conversaciones nacen así porque sí. Entonces vino la pregunta.
Y la respuesta terminó de desordenarlo todo.
-Sí. Estoy madurando muy rápido y eso no me gusta. No me leo los de la escuela; voy a leer los de otra gente...
Mi hermana y yo nos miramos sin hablar. Hay silencios que solo existen porque las palabras llegan tarde y yo seguía atrapado en otra cosa. No en que una niña leyera, más bien en el hecho de que pareciera darle vergüenza.
Hay épocas que se explican mejor por las frases que inventan sus hijos que por los discursos de sus adultos. Aquella tarde entendí una de las nuestras: leer había dejado de sonar a costumbre para empezar a ser, al menos durante unos segundos, una........
