La autonomía estratégica empieza en la mesa de negociación
La decisión de Estados Unidos de abandonar la mesa de negociación sobre Ucrania anunciada por Marcos Rubio el pasado 22 de mayo ha puesto de manifiesto una realidad incómoda para la Unión Europea que muestra en toda su crudeza la orfandad estratégica europea. Después de más de cuatro años de guerra en su propio continente, los europeos siguen sin disponer de una voz política propia capaz de defender sus intereses en una eventual negociación para poner fin al conflicto. La negativa a dejar cerrados todos los cauces diplomáticos con Moscú ha hecho que los europeos pierdan la capacidad de agencia política imprescindible para dibujar una arquitectura de seguridad y defensa europea que no les sea ajena.
Durante mucho tiempo, las instituciones europeas y una parte significativa de los Estados miembros rechazaron siquiera la posibilidad de mantener abiertos canales de comunicación política con el Kremlin. La lógica era aparentemente sencilla y se sostenía sobre la idea de que cualquier diálogo con Moscú podía interpretarse como una concesión al agresor o una muestra de debilidad frente a una violación flagrante del derecho internacional. Sin embargo, la evolución del conflicto demuestra que aquella estrategia ha tenido un coste político considerable para Europa, la UE y los europeos y europeas.
Hoy nadie discute ya que la guerra terminará mediante una negociación. Los que abogaban con una resolución de la guerra sobre el terreno han enmudecido. La cuestión nunca fue si habría negociación o no, sino cuándo, quién estaría sentado en la mesa y con qué capacidad de influencia llegaría cada actor. La retirada estadounidense de ese espacio negociador deja al descubierto una paradoja inquietante y que no debería pasar desapercibida para la opinión pública. La Unión Europea ha sido uno de los principales sostenes financieros, militares, económicos y políticos de Ucrania, pero carece de una posición institucional propia desde la que defender sus intereses estratégicos en el momento decisivo. Es decir, al tiempo que dotaba legítimamente de agencia política a Ucrania, se autoexcluía de la suya propia,........
