China crece y cambia el ladrillo por la alta tecnología
Los datos económicos correspondientes al primer trimestre de 2026, publicados por la Oficina Nacional de Estadística de China el 16 de abril, dibujan el perfil de una economía que ha entrado en una nueva fase de madurez estructural. El crecimiento interanual del Producto Interior Bruto (PIB) se ha situado en un 5,0% , cumpliendo con las expectativas del consenso del mercado y alineándose con el objetivo oficial para el conjunto del año. Sin embargo, más allá de la cifra agregada, el detalle de los componentes revela una transformación profunda en los motores de crecimiento del gigante asiático, marcada por el fin de un largo ciclo deflacionario en la industria y una mutación cualitativa de la inversión.
Adiós a 34 meses de deflación industrial
El dato más significativo del informe no es tanto el crecimiento del PIB en sí, espectacular en estos momentos de ralentización económica internacional, sino el comportamiento del Índice de Precios a la Producción (IPP). Tras una racha ininterrumpida de 34 meses en territorio negativo, el IPP de marzo de 2026 ha registrado una variación interanual del 0,1%.
Este cambio de signo, aunque marginal en términos absolutos, posee un profundo significado macroeconómico. Pone fin al período deflacionario industrial más prolongado desde la crisis financiera global. Durante casi tres años, las fábricas chinas han operado en un entorno de precios a la baja, comprimiendo márgenes y lastrando los beneficios del sector secundario. La entrada en positivo sugiere una reactivación de la demanda........
