Anhedonia
Lo que había prometido hacernos sílfides, de carnes transparentes y en consecuencia más felices, dichosos, encantados de conocernos, nos deja ausentes e insensibles. Tal vez romperemos cuellos y corazones a nuestro paso, pero no nos importará ni un poquito. Todo el mundo admirará nuestra silueta, incluso comentarán en corrillos envidiosos, bajaremos velozmente tallas y centímetros, pero nos resbalará como la lluvia en un parabrisas. No sentiremos nada.
Nos dará igual. Y será por la anhedonia, una alteración de la afectividad que nos vuelve incapaces, total o parcialmente, de experimentar placer, disfrutar o sentir interés por las actividades que antes nos resultaban gratificantes, que suelen ser además las que hacen que la vida se sienta vida, como estar con amigos, conocer cosas nuevas, practicar sexo, escuchar música o comer. La anhedonia se manifiesta como un vacío emocional, con las emociones y los estímulos apagados y ausentes, como si nos hubieran desconectado el cable de la gratificación y solo nos quedara indiferencia, ni frío ni calor. Generalmente, es un síntoma que se relaciona con la depresión mayor y que también aparece en otros trastornos mentales, pero en los últimos meses se habla más de él porque es uno de los efectos secundarios de la semaglutida, ese hechizo en inyecciones que empieza por oz y acaba por pic. No es el único efecto adverso destacable........
