"Ahora Colombia" Marque #6
El Nuevo Liberalismo, fundado por Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla, surgió como un acto de rebeldía contra el clientelismo y la corrupción que dominaban la política colombiana. Galán defendía la ética democrática, la pureza electoral y la transparencia; Lara enfrentaba las raíces materiales del problema: narcotráfico, dinero ilegal y violencia. Desde frentes distintos, libraron la misma batalla: rescatar la política de la mafia y devolver a la ciudadanía la esperanza en la democracia. Ambos fueron mártires de una causa común: la convicción de que la política debe servir al pueblo y no al crimen.
La coalición Ahora Colombia, de centro, integrada por el Partido MIRA, el Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, busca participar en las elecciones legislativas con una agenda centrada en la renovación política, el desarrollo regional, la transparencia y la lucha contra la corrupción. Se presenta como una alternativa basada en principios, valores y servicio ciudadano, con ejes como la defensa de la democracia, el fortalecimiento de la confianza institucional. y contribuir a la transformación del país.
María Lucía Villalba, un acto de valentía y una decisión de vocación.
Cada partido de la coalición aporto líderes sólidos y comprometidos. En este contexto, la decisión de María Lucía Villalba de postularse por el Nuevo Liberalismo no fue casual: refleja su convicción y su adhesión a principios irrenunciables de la democracia. Con claridad y firmeza, María Lucía reafirma su compromiso con el Estado de derecho y con el servicio a la comunidad y a su departamento.
María Lucía Villalba representa una apuesta por la renovación política, respaldada por su conocimiento del Estado. Su visión aborda los grandes desafíos actuales: la sostenibilidad fiscal, la transformación digital y el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Para ella, el Congreso debe recuperar la confianza ciudadana, fortalecer la democracia y superar la polarización.
En innovación, Villalba propone tres claves: ampliar la conectividad, formar talento digital y modernizar el Estado para eliminar trámites, filas y burocracia. Su conclusión es clara: sin empresas y emprendedores no hay crecimiento, empleo ni redistribución social.
María Lucía Villalba sostiene que hay valores que un país no puede perder: la palabra, la puntualidad y el respeto por el otro. Son valores que no deben negociarse, porque sostienen todo lo demás.
- La palabra es el contrato básico entre personas; sin ella, cualquier acuerdo nace roto. - La puntualidad es una forma silenciosa de decir: tu tiempo importa tanto como el mío. - El respeto es el límite que no se cruza, incluso en medio del desacuerdo.
No son valores heroicos ni espectaculares, más bien, casi invisibles. Y aunque cada cultura pueda priorizar otros —como la honestidad, la justicia o la libertad—, estos tienen algo especial: son la base.
Sin palabra no hay confianza. Sin respeto no hay comunidad. Sin puntualidad no hay colaboración.
En suma, son el suelo firme sobre el que se levantan todos los demás valores. Cuando ese suelo se resquebraja, la democracia misma tambalea.
