Linda D’Ambrosio: El amor que me sobra
Opinión.- Yo recuerdo a Facundo Cabral. O mejor dicho: recuerdo cómo reaccionaba la gente en torno a Facundo Cabral. Su barba y su discurso denunciativo exhalaban un olor sospechosamente izquierdoso y, por ende, necesariamente descreído. Quizá por eso era más popular aquello de “No soy de aquí”, que lo otro de “Pobrecito mi patrón”.
Como quiera que sea, el tiempo pone las cosas en su sitio y, a la postre, Cabral ha resultado un referente en cuanto a la reivindicación de las cosas sencillas como fuente de bienestar y serenidad. Fue declarado Mensajero de la Paz por la Unesco en 1996 y, en materia religiosa, quien se autodefiniría como un “cristiano ecuménico, no católico”, llegó a colaborar estrechamente con la Madre Teresa de Calcuta.
En 1978, cuando su esposa y su hija fallecieron en un accidente aéreo, recibió una llamada de quien fuera Premio Nobel de la Paz. Según él mismo narrara en un........
